cartas de la ausente

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Teatro: Nacional Cervantes- Libertad 815-
Funciones: Jueves, Viernes y Sábados : 21:30hs, Domingos 21:00 hs
Entrada: $60 a $75

Dirección: Mónica Viñao Texto: Ariel Barchilón Fotografia: Gustavo Gorrini, Mauricio Cáceres Diseño Gráfico: Verónica Duh, Ana Dulce Collados Asistencia de Dirección: Marcelo Mendez Coreografia: Camila Villamil Diseño Sonoro y musicalización: Diego Fischerman Iluminación, vestuario y escenografía: Graciela Galán Elenco: Daniel Fanego y Vando Villamil. Prensa: TNC

Buenos Aires, años treinta, Doña Elvira sale a su patio recién baldeado y dispone de los muebles de jardín, algo nerviosa, aguarda la llegada de Rufino, recientemente liberado de prisión con el cual Luli se ha estado escribiendo cartas a lo largo de varios (muchos) años… El encuentro se produce entre ademanes ceremoniosos, por parte de ella, y tristeza y añoranza por parte de él, todo parece girar en torno a la ausente, Luli, que dejo una foto, el cuarto cerrado y una ilusión.

Nuevamente en la Sala Orestes Caviglia se hace presente esta maravillosa obra de Ariel Barchilón, la cual se desarrolla durante una reunión de dos almas ilusionadas, quienes se hicieron compañía a la distancia a través de cartas llenas de palabras de amor.
El incómodo encuentro entre Rufino, una gran interpretación de Vando Villamil, este ex guapo de comité que cometió algunos errores y que no deja de llamar “Doña Elvirita” a esta cincuentona que parece querer congelar para siempre el momento.

Fanego se luce en el papel de Elvira, los movimientos, el semblante y los modos, están cuidadosamente representados en este personaje entrañable: una mujer adulta, sola, no asi solitaria, con mucho para dar. En ningún momento uno ve a Fanego vestido de mujer, sino – al principio- al actor interpretando a la mujer y luego ya a Doña Elvirita ofreciendo licor de naranja y abriendo su corazón.

La escenografía estática, a cargo de Graciela Galán, ubica a los actores bajo un cielo de parra que junto a un correcto soporte lumínico nos permite imaginar los momentos que narran ambos personajes. El texto es un gran dialogo, no es un drama ni una comedia, tiene un poco de ambas y un lenguaje cuidado que coquetea con el sainete- salvando las diferencias-

Las Cartas de la Ausente es otra excelente oportunidad para visitar el teatro Cervantes, que siempre es un placer y llenarse de ilusión.

 

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JULIA PANIGAZZI
jpanigazzi@catarsistextual.com.ar

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